jueves, febrero 02, 2006

No tengo ni Oro ni Plata…

Frecuentemente la gente me pregunta si tengo oro y plata guardados para cuando venga la caída del dólar. No, no tengo nada de eso. Apenas puedo tener el devaluado dólar, mucho menos oro y plata. En un punto llegué a pensar que quizás yo debería orar por esto. De todas formas, Él sabe lo que nosotros necesitamos, pero quizás yo debería hacer un esfuerzo consciente para orar por oro y plata. Nunca he llegado tan lejos.

No, no estoy tratando de ser la usual pesimista conmigo misma para cuando esto venga en los últimos días. Sino que por ahora es inevitable.

Primero que todo, en la guerra o hambruna la disponibilidad de bienes es limitada. Nunca hemos experimentado esto aquí, algunos vivieron la caída del Mercado del 1929 pero esto ni siquiera se podría comparar con lo que vamos a enfrentar.

El oro y la plata no pueden comprar una comida que no está en los estantes. Es por eso que debemos estar preparándonos ahora que aún hay suficiente. Otra cosa que traerá tal grado de caos aquí es que muchos se van a dar cuenta demasiado tarde que como país estamos siendo dirigidos hacia tribulaciones y la precipitación por comprar y almacenar va a facilitar el problema. Todos aquellos quienes viven en áreas de huracanes conocen muy bien lo que es la locura por adquirir generadores y necesidades básicas a último minuto. Y así es como será con la tormenta que va haber aquí en América. Demasiadas personas esperando al último minuto.

Si la transportación es desactivada, si nuestras redes eléctricas pierden su poder, si sequías severas nos golpean fuerte este año o el próximo, si, si, si, cualquier cosa en cualquier momento podría ponernos en problemas, y para muchos en completo pánico.


Sabemos que vienen cosas malas. Sabemos que vienen tiempos difíciles. Y que no nos queda más que esperar amigos. Y prepararnos. No vamos a cambiar a Washington. No vamos a restaurar nuestro país al que una vez fue. Se terminó. El juicio de Dios viene hacia esta Nación.

Muchos ya se han dado cuenta de esto. La mayoría no. La mayoría aún está esperando a que algo acontezca que nos devuelva nuestro país, eso no va a pasar amigos.

América se terminó.

Amo a mi país, pero odio la maldad. La maldad se empeora más y más. Las más altas posiciones en el gobierno, militares, los medios de comunicación y la religión están dominadas por personas quienes adoran y sirven a Lucifer. Y ellos no están a punto de ser derribados. Reemplazados, quizás, por otros más malos que ellos.

Todo terminó. No queda nada que hacer sino esperar por Su ira y juicio que viene hacia esta tierra.

Entiéndanlo, acéptenlo, y ocúpense con Él y hagan lo que Él les dirija a hacer.

Aún Noé tuvo que enfrentar el día cuando ya era el tiempo de entrar al arca. El sabía que este venía, él se había preparado para el diluvio, y entonces vino el día cuando era el tiempo de escapar.

Sabemos que el juicio de Dios viene de camino, estamos ahora en la fase preparatoria para la próxima acometida. Y el día viene cuando nos será dicho “métanse en el arca y escapen.”

He deseado preparar un arca para el pueblo del Señor. Pero las cosas no lucen tan bien. Como pueden imaginar los terrenos son muy costosos. El tiempo se acaba. Más personas están interesadas en almacenar oro y plata, que según la Biblia, será tirado en las calles, que en almacenar comida y refugio lejos de las ciudades y del caos.

El mercado de valores va a derrumbarse, los anaqueles se van a vaciar, y ellos estarán dirigiendo a las personas hacia los campos de muerte mientras toman a sus hijos para ser abusados y usados para lo inimaginable. Solo pregúntenles a las víctimas del huracán Katrina. 2000 niños no pueden encontrar a sus padres. ¿Los padres? Probablemente la mayoría de ellos ya muertos y los niños desaparecerán dentro del sistema de gobierno de niños en esclavitud y prostitución infantil. Muchos de ellos probablemente serán enviados ultramar al extranjero mientras los medios de comunicación ignoran lo que se les dijo que ignoraran y Katrina se desvanece de la memoria.

Muchos de ellos eran cristianos también. ¿Piensan que el Señor trató de captar su atención? Las personas oran muchísimo, el problema es que nunca escuchan.


Aprendan a escuchar. Pídanle a Él que los enseñe a oírlo a Él, a escucharlo a Él, y a cómo reconocer cuando es Él.

Permanezcan consistentes y persistentes.

No se enfoquen tanto en una sola cosa, que descuiden las demás.